Prevención y tratamiento

En la actualidad, no existe una cura para la parálisis cerebral. No podemos curar el daño cerebral que causa esta enfermedad. Es mejor prevenir la parálisis cerebral que tratarla.El riesgo de parálisis cerebral disminuye con un buen cuidado prenatal. Esto ayuda a evitar nacimientos prematuros, bajo peso al nacer e infecciones que afectan a la madre.Es muy importante que las mujeres se vacunen contra la rubéola antes del embarazo. El tratamiento de parálisis cerebral tiene como objetivo mejorar la situación del paciente a través de terapias, medicamentos, cirugía y aparatos de asistencia. La fisioterapia ayuda a fortalecer los músculos, facilita el caminar y evita que se formen contracturas en las articulaciones.La terapia ocupacional les enseña a los niños a hacer tareas de la vida diaria tales como comer, vestirse o tirar una pelota.La terapia del habla ayuda a mejorar el lenguaje hablado, la comprensión y la capa Ciertos medicamentos pueden controlar las convulsiones y los espasmos musculares. Los aparatos ortopédicos pueden compensar por la falta de control muscular.Las cirugías y el uso de aparatos de asistencia pueden ayudar a superar ciertos impedimentos. Por ejemplo, la cirugía ortopédica puede ajustar la posición de los tendones o fusionar las articulaciones.A los pacientes que sufren de rigidez severa en los músculos de la pierna, se les puede implantar quirúrgicamente un dispositivo de bombeo que contiene un medicamento relajante llamado baclofen. Este medicamento ayuda a relajar los nervios de la médula espinal.La rizotomía selectiva de la raíz dorsal es otra cirugía espinal que podría ser necesaria. Esta cirugía consiste en cortar algunos de los nervios en el canal espinal para darle alivio a la espasticidad de los músculos.Los audífonos pueden mejorar la audición. La cirugía o el uso de anteojos pueden corregir los problemas de la visión.Se puede hacer uso de consejería para problemas psicológicos y emocionales o de terapia de comportamiento.La tutoría o enseñanza compensatoria puede ayudar a los niños a lograr su máximo potencial académico.Es posible que padres y familiares de pacientes con parálisis cerebral sufran emociones de tristeza y culpabilidad. Ellos deben hablar sobre estos sentimientos con un especialista. También hay grupos de apoyo para ayudar a los pacientes a enfrentarse a su condición.

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La parálisis cerebral

La parálisis cerebral puede causar síntomas neurológicos graves en los niños. En los Estados Unidos aproximadamente 5.000 niños son diagnosticados con parálisis cerebral cada año. Este sumario le informará sobre la parálisis cerebral y su tratamiento.AnatomíaEl cerebro es el centro de control del cuerpo.

Controla los cinco entidos y la capacidad de hablar y movernos. El lado derecho del cerebro controla el lado izquierdo del cuerpo. l lado izquierdo del cerebro controla el lado derecho del cuerpo. para poder funcionar, el cerebro necesita un suministro continuo de oxígeno. El corazón bombea la sangre continuamente.

El oxígeno viaja por la sangre hasta el cerebro. Si el cerebro no recibe suficiente sangre y oxígeno, puede sufrir daño permanente.

Introducción

El grupo de enfermedades que afectan el control muscular en los niños lleva el nombre de parálisis cerebral. Estas enfermedades aparecen en los primeros años de vida.Problemas en las áreas del cerebro que controlan las capacidades motoras causan parálisis cerebral. Estas áreas pueden desarrollarse anormalmente o sufrir daño, lo cual trastorna la capacidad del cerebro de controlar movimiento y postura. La parálisis cerebral no suele empeorarse con el paso del tiempo. En el pasado, la gente solía creer que una lesión sufrida durante el parto causaba la parálisis cerebral. Ahora sabemos que la parálisis cerebral puede ocurrir antes del parto, durante el parto o en los primeros meses de vida.

Síntomas y complicaciones

Los síntomas de parálisis cerebral incluyen:

dificultad con las capacidades motoras para realizar tareas de precisión tales como escribir o usar tijeras.
dificultad para caminar o mantener el equilibrio debilidad en un brazo o una pierna, o una combinación de ambas extremidades
movimientos involuntarios· babeo excesivo cuando la enfermedad afecta los músculos faciales
Las primeras señales de parálisis cerebral aparecen antes de los tres años de edad. A los bebés con parálisis cerebral les suele tomar más tiempo aprender a voltearse, sentarse, gatear, sonreír o caminar.

Los síntomas varían de persona a persona. Estos pueden ser tan leves que apenas se notan, o tan graves que el paciente tiene que permanecer en cama. Algunas personas con parálisis cerebral también sufren de trastornos médicos tales como convulsiones o retraso mental. Sin embargo, la parálisis cerebral no siempre causa impedimentos graves.

Este documento es un resumen de lo que aparece en las pantallas de X-Plain™. Este documento es para uso informativo y no se debe usar como La parálisis cerebral puede hacer que los músculos se pongan bien tensos o espásticos, lo que a su vez produce contracturas. Una contractura es cuando un músculo se contrae excesivamente, haciendo imposible que la articulación se mueva. Esto puede causar anormalidades en las articulaciones

La parálisis cerebral puede causar la pérdida de tono muscular. De ser así, las articulaciones pueden dislocarse porque los músculos no las estabilizan.
Los niños que experimentan dificultades al tragar pueden necesitar la ayuda de un nutricionista para asegurar que consuman los nutrientes apropiados.

Algunas condiciones médicas a veces acompañan la parálisis cerebral y pueden empeorar el estado del paciente. Por ejemplo:

  • convulsiones
  • retraso mental
  • problemas de la visión, la audición y el habla

Causas y riesgos

La meningitis, o la infección del líquido que rodea el cerebro y la columna vertebral, se ha vinculado con la parálisis cerebral.
El desarrollo anormal del cerebro, ya sea por razones genéticas o por daño sufrido mientras el feto estaba en el útero, puede causar parálisis cerebral. Tales lesiones pueden impedir el flujo de sangre al cerebro o causar hemorragia dentro del cerebro. Si la madre contrae ciertas infecciones durante el embarazo, esto también puede causar parálisis cerebral en el bebé. Tales infecciones incluyen la rubéola y el sarampión.

La parálisis cerebral puede ocurrir si el grupo sanguíneo de la madre es incompatible con el del bebé. Esta incompatibilidad puede destruir algunos de los glóbulos rojos del bebé y causar un nivel elevado de una sustancia química especial llamada bilirrubina.

La bilirrubina hace que la piel se vuelva amarillenta, una condición llamada ictericia. Un aumento en el nivel de bilirrubina también puede causar daño al cerebro y parálisis cerebral.

Las lesiones cerebrales graves en los primeros meses de vida se han vinculado con la parálisis cerebral. Aunque hay varias causas conocidas de parálisis cerebral, ocurren muchos casos en los que la causa no ha sido identificada.

Los médicos han identificado riesgos adicionales que se relacionan con parálisis cerebral. Esto no quiere decir que los pacientes de alto riesgo van a padecer de esta enfermedad. Sólo significa que tienen un mayor riesgo de padecerla.

Entre las personas que tienen alto riesgo de padecer parálisis cerebral se incluyen:

  • Los bebés prematuros o los que tienen poco peso al nacer. Mientras más pequeño sea el bebé, más alto es su riesgo de padecer parálisis cerebral.
  • Los bebés de madres que sufrieron hemorragia vaginal durante el embarazo.
    Los bebés de madres que sufrieron un parto muy difícil, particularmente en casos de presentación trasera o de nalgas. Una presentación de nalgas significa que el bebé no sale de cabeza por el canal del parto como es de esperarse, sino que sale de nalgas.
  • Los bebés que expulsan meconio. La expulsión del meconio ocurre cuando el bebé produce heces mientras está en el útero.

Diagnóstico

Para diagnosticar la parálisis cerebral, los médicos examinan las capacidades motoras y los reflejos del paciente a través del análisis de los antecedentes médicos y usando exámenes especializados.
Aunque los síntomas de la parálisis cerebral pueden cambiar con el tiempo, la enfermedad no empeora. Por lo tanto, si el paciente tiene cada vez más dificultades, es posible que no esté padeciendo parálisis cerebral. Los médicos pueden hacer una tomografía axial computarizada para examinar el cerebro más de cerca y eliminar otras posibles causas de los síntomas.

Existen otras condiciones médicas que tienen síntomas similares a los de la parálisis cerebral. Estas condiciones incluyen tumores cerebrales, fluido en el cerebro y hemorragia cerebral.

Prevención y tratamiento

En la actualidad, no existe una cura para la parálisis cerebral. No podemos curar el daño cerebral que causa esta enfermedad. Es mejor prevenir la parálisis cerebral que tratarla.

El riesgo de parálisis cerebral disminuye con un buen cuidado prenatal. Esto ayuda a evitar nacimientos prematuros, bajo peso al nacer e infecciones que afectan a la madre.

Es muy importante que las mujeres se vacunen contra la rubéola antes del embarazo. El tratamiento de parálisis cerebral tiene como objetivo mejorar la situación del paciente a través de terapias, medicamentos, cirugía y aparatos de asistencia. La fisioterapia ayuda a fortalecer los músculos, facilita el caminar y evita que se formen contracturas en las articulaciones.

La terapia ocupacional les enseña a los niños a hacer tareas de la vida diaria tales como comer, vestirse o tirar una pelota.

La terapia del habla ayuda a mejorar el lenguaje hablado, la comprensión y la capa Ciertos medicamentos pueden controlar las convulsiones y los espasmos musculares. Los aparatos ortopédicos pueden compensar por la falta de control muscular.

Las cirugías y el uso de aparatos de asistencia pueden ayudar a superar ciertos impedimentos. Por ejemplo, la cirugía ortopédica puede ajustar la posición de los tendones o fusionar las articulaciones.

A los pacientes que sufren de rigidez severa en los músculos de la pierna, se les puede implantar quirúrgicamente un dispositivo de bombeo que contiene un medicamento relajante llamado baclofen. Este medicamento ayuda a relajar los nervios de la médula espinal.

La rizotomía selectiva de la raíz dorsal es otra cirugía espinal que podría ser necesaria. Esta cirugía consiste en cortar algunos de los nervios en el canal espinal para darle alivio a la espasticidad de los músculos.

Los audífonos pueden mejorar la audición. La cirugía o el uso de anteojos pueden corregir los problemas de la visión.

Se puede hacer uso de consejería para problemas psicológicos y emocionales o de terapia de comportamiento.

La tutoría o enseñanza compensatoria puede ayudar a los niños a lograr su máximo potencial académico.

Es posible que padres y familiares de pacientes con parálisis cerebral sufran emociones de tristeza y culpabilidad. Ellos deben hablar sobre estos sentimientos con un especialista. También hay grupos de apoyo para ayudar a los pacientes a enfrentarse a su condición.

Resumen

Como no hay una cura para la parálisis cerebral, la prevención es esencial. La mejor manera de evitar la parálisis cerebral es a través de un buen cuidado prenatal con la supervisión de un médico. Gracias a los avances de la medicina, tanto como a las leyes que ayudan a personas con impedimentos, las vidas de personas con parálisis cerebral son más fáciles y más productivas que antes.

La mayoría de los pacientes con casos leves o moderados de parálisis cerebral pueden tener vidas productivas y disfrutar de una amplia variedad de actividades físicas e intelectuales

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El aseo personal (3ra parte)

Otras costumbres desagradables consisten en rechinar los dientes, que es lo que se llama bruxitis, o hacer sonar las coyunturas de las manos. Ambos hábitos, en que a veces se incurre inconscientemente, deben ser controlados y enviados como muestra que son de mala educación.

Contrario igualmente a la higiene y a la buena educación es el humedecerse el dedo índice y pulgar para voltear las páginas de un libro, o de un periódico, o para separar varios papeles entre sí; o, algo peor aún para contar billetes o los naipes. Ciertamente en los climas muy secos esta operación resulta a veces difícil y engorrosa, pero para ello existen almohadillas impregnadas de agua, que facilitan dicha labor.

Un hombre o una mujer bien educados jamás deben salir de casa desprovistos de un pañuelo, y si es posible, de dos. El pañuelo es, por esencial, el auxiliar ideal de la buena educación, porque disimula y hace menos desagradables algunos actos que no por necesarios y naturales dejan de ser desagradables para las personas que nos rodean, como estornudar o sonarnos las narices. El nos evitará tener que llevarnos la mano en esos casos a la boca o a la nariz, con lo que la mano quedará deseada. Eructar, emitir gases intestinales y escupir en público, son también actos altamente cochinos y reprobables.

El Eructo ruidoso, sobre todo si tiene lugar en la mesa, es signo de ordinariez sanchopancesca, jamás aceptado entre gentes finas y bien educadas, y el que se encuentra en la necesidad inevitable de incurrir en tales actos deberá hacerlo de modo tan discretos que sus contertulios no lleguen a percibirlos.

Ciertamente el eructar ruidosamente no daña a nadie, ni tiene más defecto que el de darnos patente de groseros; pero el acto de escupir en público y en cualquier parte, puede eventualmente constituir una amenaza para la higiene, por la trasmisión de gérmenes patógenos.

En esta contribuye asquerosa no debemos jamás incurrir y en caso de absoluta necesidad la persona que en ese trance se hallare, deberá pedir permiso a los circunstantes para apartarse y acudir con algún pretexto al servicio del aseo de la casa. El que habiendo sufrido fuerte catarro o gripe, con inflamación de los bronquios, continuar esperando por algunos días después de haberse recuperado.

Valdrá más que se quede en casa (si las circunstancias se lo permiten, claro está) hasta que cese el flujo bronquial. Siendo esto imposible el catarro deberá rehuir los actos sociales, hasta que haya convalecido totalmente.

Y en, todo caso, procurará que la necesidad de escupir y de expectorar tenga evasión en algún lugar discreto, y si es posible donde nadie lo vea, o en el gabinete higiénico de la casa o edificio donde se encuentre pero jamás deberá usarse el pañuelo para esa acción, a no ser que se trate pañuelos de papel desechable, de los que luego se buscaran la manera de desembarazarse, sin arrojarlos al piso, desde luego.

Todo esto es particularmente recomendable en el caso de las personas del sexo femenino. La mujer que escupe produce una horrible sensación que eclipsa y echa por tierra sus mejores atractivos y encantos.

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El Aseo personal (2da parte)

Las uñas bien cuidadas son algo que revela inmediatamente la calidad e una persona. Mantenerlas bien recortadas, muy limpias y si es posible pulidas, es costumbre reveladora de una buena educación y de pulcritud en los hábitos. Ellas deben por lo tanto ser examinadas con atención al momento de vestirnos en la mañana, para hacer su limpieza hasta dejarlas perfectamente aseadas; pero con fáciles de ensuciar, habrá que observarlas a menudo durante el día para limpiarlas de nuevo, si fuere necesario.

Ahora bien, es un acto que no debe ejecutarse en público, ni mucho menos cuando hablamos con otra persona, como es frecuente. Es una buena y bella costumbre la de barnizarse las unas de las manos, y, en el caso de las mujeres, no solamente no solamente de las manos sino de los pies; pero solo es admisible en estas, pues los hombres resulta afeminado y un poco ridículo barnizarse las uñas de las manos, aunque se haga con un barniz transparente, como algunos acostumbran. Pero una mujer discreta y elegante no usará jamás lacas de colores extravagantes, por más que los fabricantes de este producto las anuncien como moda del día.

En cualquier caso, la limpieza exterior de las uñas es indispensable, pues si estas son detestables cuando están sucias sin barniz exterior, con mucha más razón los serán estando barnizadas si dejan percibir el sucio que hay debajo de ellas. Igual cuidado deben tener los fumadores empedernidos para que no se les vean los dedos y las uñas amarillentas por el abuso de la nicotina, cosa que aparece como repúgnate para los demás.

Por muy elegantes que algunos les parezca y por muy cuidadas que se hallen, las uñas no deben dejarse crecer excesivamente. La mujer que esto hace adquiere un aire de vampiresa cinematográfica que riñe con la discreción de las personas que son bien educadas; y desde luego, también lo está el dejarse crecer de modo extraordinario, como a veces sucede, las uñas del dedo pulgar o las del meñique, como si se tratara de guitarristas profesionales.

Costumbre frecuente, pero muy responsable en todos los aspectos, es la de la onicofagia o sea la manía de recostarse y aun comerse las uñas con los dientes. Con ella no sólo ofrecemos a los demás un espectáculo poco grato, sino que ponemos en peligro nuestra salud, por razones obvias, siendo la mano el vehículo transmisor de gérmenes patógenos por excelencia.

Hay siquiatras y médicos que explican o tratan de explicarse este hábito con argumentos seudocientíficos, atribuyéndolos a carencia de calcio en el organismo; a causas nerviosas, ajenas a la voluntad del onicófago; pero lo cierto es que comience las uñas y el acto ingrato para los demás y muy principal para el que adquiere este hábito, porque termina por deformarle los dedos.

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El aseo personal (parte 1)

El Aseo en nuestra persona es regla básica de la buena educación, que obliga a ricos y a pobres, y nunca dejaremos de dedicarle el tiempo que sea necesario a esta terea, por grande y urgente que sean los negocios y obligaciones a que estemos, consagrados. Para comenzar, digamos que nunca debemos entrar en la cama sin asearnos.

El baño completo del cuerpo y la limpieza de la boca son hábitos recomendables para antes de entregarnos al sueño, que así se hace más responsable.

Para los colegiales y las personas que trabajan, esta costumbre nocturna tiene la ventaja de que ahorra tiempo en la tolette matinal y permite extender y permite extender aunque sea por algunos minutos, el agradable sueño de la mañana; pero los que no practican el baño y la limpieza oral en las horas de la noche, deberán hacer ambas cosas, indefectiblemente, en las de la mañana, a penas salgan de la cama, comenzando por la limpieza de la boca, que debe repetirse por la mañana aun que se haya practicado por la noche.

El baño diario y general, con jabón, de todo el cuerpo, es una práctica esencial para la conservación de la salud y para evitar o mitigar los malos olores que el cuerpo humano suele generalmente emitir, así como para obtener esa grata sensación de frescura que estimula la alegría de vivir y que sólo el agua y la limpieza suelen comunicar.

Muchas personas creen que basta con bañarse el cuerpo una sola vez a la semana par a cumplir con las leyes del aseo, pero en los países cálidos, o en los templos, durante la estación del verano, tal práctica es insuficiente y tiene además la desventaja de de que no hace hábito rutinario, como sí ocurre con el baño cotidiano, con lo que muchas veces se pasan no una, sino varias semanas sin que el cuerpo reciba los beneficios higiénicos de una limpieza en general.

En esta manera es mucho, por cierto lo que la humanidad ha progresado desde los tiempos famosos en que se pensaba que “la cáscara guarda al palo”, o sea que se creía que el baño era perjudicial para la salud; pero aunque todavía falta bastante para llegar a la perfección, en los tiempos modernos sabemos bien que la limpieza, la higiene y aún la asepsia, son las claves de la buena salud.

En muchos países perdura el hábito, que se considera más placentero, de bañarse en tinas o bañeras, doce se sumerge el cuerpo, casi totalmente, para allí jabonarse y friccionarlo; pero nosotros consideramos que desde el punto de vista higiénico la ducha es muy superior y más recomendable, no solo por sencillez y menor costo de instalación, sino porque este es el único modo como nuestro cuerpo no vuelve a tener contacto con la misma impureza que con el baño se pretende eliminar.

Las tinas o bañeras exigen a su vez, una limpieza perfecta, si queremos que nuestro baño en ellas sea de verdad saludable; y como, por otra parte, es imposible que en cada casa haya una tina para cada persona, resulta fácil comprender que este género de baño es poco o nada higiénico. Y ni qué hablar tenemos del uso de la tina o bañera en los hoteles y lugares públicos, donde lo más probable es que en vez de elemento para la limpieza y la higiene personal, ellas no sean más que difusoras de enfermedades contagiosas, en ocasiones graves.

No debe olvidarse el cuidado y limpieza de las orejas y de los oídos, que como pocas partes del cuerpo, y a causa de su formación irregular, están sujetos a la acumulación de polvo y otras materias, entre las cuales la cera que el oído medio exuda normalmente a modo de defensa para lo dicho órgano.

Las gárgaras; la limpieza escrupulosa de la dentadura, incluyendo las encías, que deben friccionarse enérgicamente con el cepillo al levantarnos por la mañana, y si es posible cada el cepillo al levantarnos por la mañana, y si es posible cada vez que nos levantemos de la mesa; el cuidado del cabello, que nunca debe aparecer desgreñado, sino peinado correctamente, son asimismo hábitos básicos de toda persona bien educada que desea mantenerse en salud y disponerse a sus actividades diarias bien presentada ante los demás.

Hay que lavarse las manos varias veces durante el día y en particular antes y después de cada comida, así como cada vez que tengamos motivos para sospechar que hemos tocado objeto alguno capaz de trasmitir enfermedades.

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DEBERES PARA CON NOSOTROS MISMOS, NUESTROS FAMILIARES Y NUESTROS SEMEJANTES EN GENERAL

1.    Los hombres que viven en una sociedad civilizada no lo hacen para pelear y combatir entre sí, como en los tiempos primitivos, sino para auxiliarle unos a otros, haciendo así la vida más fácil y amable para todos. Nada hay por eso que impulse tanto al bienestar y el progreso de una nación como la sociedad entre sus habitantes, y para esto son indispensables la cortesía, las buenas maneras, la tolerancia y el trato gentil entre unos ha otros.

2.    Debemos por eso tolerar, respetar y honrar y, si es posible amar en el sentido cristiano, a nuestros semejantes y con más razón a nuestros compatriotas, y proceder siempre de la misma manera como nosotros desearíamos ser tratados por ellos. En una palabra, debemos hacernos amables, para poder ser amados y que de esta manera el principio cristiano de “amaos los unos a los otros”, pueda cumplirse plenamente en la práctica diaria.

3.    Si todos somos mal educados, irrespetuosos, egoístas y, en vez de ayudar, maltratamos a nuestros semejantes sin consideración a su edad y condición, y pretendemos siempre para nosotros el primer puesto o la mejor tajada, si cedemos fácilmente a los arranques de la ira o del mal genio, o perturbarnos, sin importarnos nada la tranquilidad, el silencio, el reposo o el sueño a que los demás tienen también derecho, si injerimos, denigrarnos y humillarnos a los otros como si fuéramos los amos del mundo, no seremos dignos de vivir en una sociedad civilizada y merecemos la universal reprobación. Con hombres así la convivencia diaria se hará ingrata y amarga, cuando no francamente imposible.

4.    Desde luego, es un deber de todo hombre culto respetar y ayudar a todos sus semejantes, aunque sea en los más pequeños detalles, pero con más razón debe serlo con las personas con quienes mantienen relaciones permanentes por razones de parentesco, amistad y trabajo. Nuestros padres y abuelos, ante todo, deben ser objeto de nuestras mejores atenciones o delicadezas, pues de ellos hemos recibido el don de la vida y dependemos moral y económicamente. Los hijos no saben, con frecuencia, lo mucho que para sus padres representan el detalle de una palabra afectuosa, un pequeño presente, a veces una simple sonrisa, como contraprestación a los innumerables sacrificios que ellos se imponen a su favor. Si lo superan, mayor sería la atención que les prestarían, y el respeto con que los honrarían, incluso hasta por interés, puesto que tratándose de padres a hijos, el rendimiento es del cierto por uno. Hijos groseros e irrespetuosos con sus padres, no pueden esperar más tarde para sí mismos, otro tratamiento de los suyos.

Mas no sólo nuestros padres, son también nuestros otros familiares: hermanos, primos, sobrinos, etc., con quienes debemos ser afectuosos, galantes y generosos. Familias y por desgracia en las que reina el alejamiento y la indiferencia, donde más es lo que considera a la parentela para criticarla o incluso para difamarla, que para cultivar su amistad y tenerla como aliada en la buena o mala fortuna. Creen muchos también que con una simple visita ocasional o con una invitación a una boda, o la asistencia a un bautizo, o a un funeral, ya se ha cumplido con los deberes a que la sangre nos obliga.

Algo peor, lo más frecuente es hallar que entre una y otra rama familiar existan emulaciones entre parientes cercanos que revelan, si no mala índole, por lo menos falta de autocontrol, o lo que es lo mismo, mala educación.

Si estas emulaciones entre parientes no fueran ya, de por si, una muestra de ridiculez o de perversidad, bastará considerar, para tener tal costumbre como detestable, que ellas son el pero ingrediente para la turbación de la paz familia, y en ocasiones, hasta para el oído y las malas pasiones entre los miembros de ésta.

Familias ha habido que han caído en el deshonor o destruido la fortuna común, incluso el poder político de que gozaban, o convertidos en el hazmerreír de las demás gentes, por no haber sido capaces de resistir la tentación de emular sobrepujar a otros miembros de ella, en cuanto a gloria, a poder o riqueza.

Una discreta tolerancia en cuanto a las ostentaciones o desplantes demás parientes, será la mejor muestra que los hombres, y sobre todo las mujeres, que son las más inclinadas a la rencilla por naturaleza, puedan dar de buena educación y de su corrección moral.

Las relaciones con nuestros amigos merecen particular atención; pero cuando decimos amigos, podemos referirnos, de modo general, a aquellos con quienes mantenemos relaciones superficiales o esporádicas por circunstancias de carácter conyugal.

Con estos últimos nos obligan deberes similares  a los que nos ligan con los demás semejantes, pero, como es apenas obvio, acentuados por la aproximidad, o a veces por el mismo interés otra cosa son los amigos que pueden llamarse “amigos de verdad”, aquellos a quienes nos hemos unido por afinidad de gustos, de diversiones y a veces hasta de tristezas, y con quienes departimos a diarios, o con gran frecuencia.

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