Comprando una filmadora

Hay ciertas cosas que sólo la imagen en movimiento y su combinación con el sonido pueden darte. Podrás conservar por siempre los momentos del parto, verlo tú misma y compartirlo con quienes más quieras, inclusive con tu propio hijo dentro de algunos años. De seguro él y tú lo disfrutarán cuando la oportunidad se presente.

Con tu bebé en la familia, también podrás ir llevando un registro de sus avances y desarrollos cotidianos: su debut en una cantidad increíble de gestos (su primera sonrisa, sus primeros balbuceos, su primera experiencia con la comida) y también una serie de pequeñas rutinas que, con el tiempo, irán modificándose hasta que olvides sus tiempos y rituales. Volver a ver sus gateos por la sala de la casa no tendrá el mismo efecto en una seguidilla de fotos que en unos minutos de video, y lo mismo puede decirse del tiempo en que aprenda a caminar, o sus primeras palabras completas.

Por otra parte, si te decides por una cámara de video, no olvides algo importante: aunque inicialmente la disfrutarás con frecuencia, viendo tú misma y compartiendo con familiares y amigos los momentos importantes del desarrollo de tu bebé, lo común -a menos que realmente tengas el hábito- es dejarla poco después, progresivamente, en el olvido. Por eso, al momento de comprar no sólo las especificaciones técnicas son importantes para elegir el modelo adecuado, sino cosas tan simples como prácticas: que sea liviana, que resulte de fácil transporte, que su uso resulte sencillo de comprender, y que sea compatible con otros equipos que quizás ya tengas (como el reproductor de video, de dvd o la computadora).

Actualmente, gracias a la tecnología digital, es posible conseguir cámaras de fotos que también registren video y sonidos con una calidad más que aceptable. Esa es otra opción si tampoco tienes una cámara de fotos.

Hay algo más que debes tener en cuenta, y tiene que ver con lo que pasará en un futuro no tan lejano al momento de hacer la inversión: en caso de no haber elegido el modelo adecuado, es probable que, con el desarrollo de la tecnología, en un tiempo no encuentres los equipos adecuados para reproducir esos momentos tan queridos, o que, en caso de que quieras hacerlo, debas ir adecuando poco a poco tus propios equipos para que los videos no se vuelvan imposibles de ver. Por eso, infórmate sobre los modelos que registran las imágenes directamente en dvds, que probablemente tengan una vida útil más larga que otras.

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Comprando una cámara de fotos

Si está por nacer tu bebé, tal vez estás pensando en comprarte una cámara de fotos para registrar los primeros momentos del nuevo integrante de la familia. Si ya nació y todavía no tienes una, seguramente no ves la hora de poder compartir con todo el mundo la imagen de tu bebito. Pero como se trata de un producto relativamente costoso, quizás te encuentres pensando cómo y qué comprar exactamente.

En primer lugar, revisa el presupuesto familiar y evalúa cuáles son tus posibilidades, cuánto puedes gastar en este momento, o si en realidad te conviene recurrir al crédito. A veces este tipo de compras, aunque terminen resultando más costosas tras la financiación, es conveniente hacerlas a crédito, porque acortan los tiempos de tener el objeto entre tus manos. Sin embargo, si dispones del efectivo necesario, definitivamente es preferible cancelar la cuenta de inmediato y quizás hasta puedas conseguir un mejor precio con sólo solicitar un descuento.

A continuación, pregúntate cuáles son tus preferencias y necesidades: una cámara de fotos tradicional no es lo mismo que una digital, no tanto por el momento en que la vayas a usar como por las posibilidades de volver sobre esos registros a futuro.

Con una cámara tradicional, sacas las fotos, las mandas a revelar y las guardas en un álbum que puedes mirar y volver a ver sin más trámite. También puedes elegir algunas de tus fotos y rápidamente colocarlas en porta-retratos en el lugar preferido de la casa. Por el lado de los costos, tienes que pensar en el precio de los rollos y el revelado. Generalmente, te encontrarás con que de las 36 fotos del rollo, varias no salieron muy lindas.

Si optas por una cámara de fotos digital definitivamente ahorrarás al no tener que comprar rollos fílmicos ni pagar revelados. Además, puedes ver al instante si tu foto salió bien o mal, y en todo caso, puedes sacar otra sin perder la ocasión de inmortalizar ese momento especial con una buena foto.

Gracias al correo electrónico compartir imágenes de tu bebé con amigos y familiares, aún cuando estén lejos, resultará económico y sencillo con una cámara digital. Pero en contrapartida, ten en cuenta que precisarás una computadora para descargar las fotos, y si quieres llevar un álbum tradicional o colocar alguna en un portarretratos de todas maneras tendrás que llevar a imprimir en papel fotográfico al menos algunas de esas fotos, y que en ese caso representará un costo extra.

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Comprando productos de higiene

La higiene de tu bebé es uno de esos rubros en los que, definitivamente, la sabiduría popular funciona cuando dice que lo barato sale caro. La limpieza y el cuidado de tu hijo y su piel delicada tienen que ver directamente con su salud, por lo que no resulta conveniente buscar pequeños ahorros comprando marcas desconocidas o probando productos cuya efectividad desconoces o que hayan sido elaborados para otro tipo de pieles.

Recuerda que los productos destinados a la higiene del bebé cumplen una doble función: por una parte, mantenerlo limpio; por otra, protegerlo de irritaciones y molestias cutáneas que puedan derivar en posibles problemas generados por gérmenes oportunistas.

A continuación nombramos algunos productos infaltables en tu casa para el cuidado de tu hijo:
- Jabones de PH neutros (evita los jabones perfumados).
- Toallitas húmedas (excelentes aliadas para complementar la higiene de un bebé inquieto que no se deja bañar).
- Bañera adaptable a la medida del crecimiento de tu hijo (en lugar de tener que ir comprando y descartando una en cada etapa).

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Salidas infantiles

Tu bebé ya está en plena relación con el mundo a su alrededor: disfruta viendo gente, jugando con las personas y conociendo a otros niños. Es un momento pleno de descubrimientos que tú puedes alentar y compartir no sólo con él sino también con otras madres y sus niños. Además de resultar más divertido para ti y tus amigas, verás que compartir estos momentos también significa compartir los gastos, y que eso redituará también favorablemente en tu economía familiar.

Ya conocemos los dilemas de salir con un bebé pequeño: probablemente la salida termine antes de lo esperado, con lo cual no siempre resulta conveniente hacer grandes esfuerzos de producción previos, como comprar ticket para un gran y costoso espectáculo… Si es tu caso, y tienes amigas con las que compartes estas mismas situaciones de aprendizaje, proponles algo divertido como organizar pequeñas funciones de títeres en casas.

Así podrán reunirse ustedes, y divertirse tanto como los bebés de una manera cómoda (una casa equipada para la vida con un chiquito siempre es más confortable que un teatro, por ejemplo) y definitivamente más económica.
Pueden organizar reuniones semanales o con la frecuencia que les resulte más adecuada e ir rotando los lugares de encuentro. Entre más mamás sean, mayores serán las posibilidades y el ahorro.

Otra opción son los cada vez más numerosos cafés con espacios para niños. Estos lugares te permiten reunirte con tus amigas y disfrutar del café y la charla, mientras los niños se divierten en un área con plaza blanda, pelotero, crayones para dibujar, supervisados en todo momento por personal especializado. Una gran ventaja es que suelen tener baños amplios y cómodos con cambiador para los más chiquitos.

Debes tener en cuenta siempre que la salida no debe ser muy larga y que lo mejor es planificarlas en la tarde, con tu bebé bien comido.

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El hermano mayor

Si ya tienes un hijo es muy importante que lo tengas en cuenta igual que al nuevo bebé (o más). Si siempre tuvo ganas de tener un hermanito, es probable que ahora que se hizo realidad se enfrente con muchos sentimientos dispares. Es importante que tú lo puedas preparar para transitar este momento con alegría.

El bebé está llegando

Cuéntale a tu hijo/a sobre la buena noticia. Permítele acompañarte durante todo el proceso del embarazo: puede ir contigo al obstetra, ver a su futuro hermano en la ecografía, notar como evoluciona tu panza. Todo eso creará un lazo previo con el bebito.

Incluye a tu hijo/a en los preparativos para la llegada del bebé. Pídele opinión para armar su cuna, decorar el cuarto, etc. Señálale cuánto le gustará a su hermanito saber que ese “osito” lo eligió él.
Llévalo/a a conocer otras familias que estén pasando una situación similar para que cuando llegue el momento lo comprenda y para que entienda los cuidados especiales que requiere un bebé.

Ya está en casa

La llegada del bebé a la casa, por más preparación previa, constituirá pronto otra prueba para tu hijo/a mayor. Especialmente para los más pequeños, que esperaban jugar con su nuevo hermano como con un muñeco o un amiguito.

Es importante que le expliques las necesidades especiales que requiere un
bebé: cambiar los pañales, darle la teta, etc. Una buena idea puede ser mostrarle fotos suyas a la misma edad.

Otra fuente de problemas son los llantos del bebé: si tu hijo/a es pequeño/a, es recomendable que le expliques que el bebé todavía no puede hablar, y que por eso llora mucho. Enséñale que hay que ser muy paciente.

Algunos niños manifiestan algunos retrocesos con la llegada de un bebé: pueden volver a pedir el biberón, hacerse pis encima o aparecer en tu cuarto en la noche. Es importante que no seas muy dura con tu hijo/a mayor, es una etapa que pasará.

Un consejo usual es dedicarle un tiempo a solas al hermano mayor. Pueden ir a pasear, tomar un helado, al cine, etc. Esos momentos juntos harán maravillas en su seguridad y autoestima y para ti será un descanso de los pañales y demandas del más chiquito.

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Consejos para manejar los celos entre hermanos

Llega un hermanito para tu hijo y es normal que aparezcan los celos. Puede suceder que tu primer hijo no lo demuestre abiertamente pero en algún momento te hará notar ese sentimiento.

No te preocupes más de la cuenta porque los celos son normales. Sin embargo, es recomendable estar atenta para controlar la situación, y que nadie sufra en vano. Si tu hijo está celoso, te reclama más cuidados, se compara con el bebé o tiene comportamientos extraños para llamar tu atención, tenemos algunos consejos para que puedas manejar la situación lo mejor posible.

- Cuando hables de tus hijos no los compares, aunque cada uno tenga su carácter habla de sus virtudes, demuéstrales que son igual de importantes para tí. Trata de darle un tiempo especial y privado a cada uno.

- Incluye a ambos en las tareas para que ninguno se sienta desplazado. Si tienes que darle más atención a uno que a otro en determinado momento intenta explicarle los motivos.

- Si el menor es un bebé seguramente al principio tengas que brindarle más tiempo, explícale al mayor que su hermano es muy chiquito y cuando él era recién nacido también tuviste que darle esos cuidados especiales. Puedes pedirle que te ayude a cuidarlo y darle participación en el cuidado de su hermano, que te avise si llora, que le cante para que se duerma, que le cuente cosas. De esa manera se sentirá importante, y será tu colaborador oficial porque es el más grande.

- Si tus hijos son de edad similar, y pelean, no interfieras constantemente, así los ayudarás a conocerse. Pero controla la situación para que no se lastimen ni se insulten. Es importante que les enseñes a compartir sus juguetes y proponles que cada uno le enseñe al otro diferentes juegos.

Hay muchas maneras de sobrellevar la etapa de los celos, como mamá te vas a ir dando cuenta en qué momento es necesaria tu participación y en cuáles no. Si tienes dudas sobre este tema siempre es mejor consultar con algún especialista que pueda aconsejarte en cada etapa. Recuerda que tu también estás aprendiendo a medida que tus hijos crecen.

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