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El mundo de los juguetes

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Ver a tu bebé feliz y sonriendo a medida que descubre el mundo es uno de esos placeres que volverán a tu mente por el resto de tu vida. Pocas cosas son comparables a las expresiones de tu hijo asombrándose por cosas que tú ya habías olvidado, o a las que nunca habías prestado demasiada atención. Por eso es importante pensar en sus juguetes y la forma de conciliarlos con tus planes para mantener la economía familiar saludable.

Muchas veces estarás tentada de comprarle el último juguete que haya aparecido en el mercado, el más promocionado y tentador, pero ¿sabes qué? No necesariamente esa es la opción que hará más feliz a tu bebé. Tu hijo está en una edad de pruebas y descubrimientos, en la que las cosas más simples pueden deslumbrarlo y provocarle deleite.

Diversos intereses del bebé

Haz la prueba y notarás que ese juguete súper costoso que hoy lo tiene entretenido durante horas, mañana no le despertará el más mínimo interés. Es lo lógico: los bebés de esta edad prestan tanta atención a todo que, finalmente, sus intereses se encuentran totalmente desparramados en todo lo que ven. Es seguro que con mucho menos de lo que puede costarte uno de esos juguetes y un poco de imaginación podrás conseguir cosas que lo tengan igual o más entretenido, y con un costo notablemente menor para la economía familiar.

Para hacer una compra inteligente no tienes más que prestar atención a qué cosas parecen interesarle más, ir probando con objetos cotidianos hasta descubrir qué es lo que le despierta curiosidad y lo entretiene. Quizás sean ciertos colores, o tal vez ciertas formas y sonidos. Tú, como mamá, con un poco de observación vas a darte cuenta de cuáles son sus gustos, y podrás conseguir juguetes que lo maravillen con poco esfuerzo.

Si encontraste en una tienda el juguete indicado, no olvides probar cómo se usa antes de llevarlo, y recuerda guardar el ticket de compra por si después tienes que hacer algún reclamo o quieres cambiarlo. Algo importante: no resulta conveniente comprar en esas tiendas que abren solamente por temporadas (como las que se dedican al rubro exclusivamente en Navidad, o Reyes), porque luego seguramente no podrás reclamar si surge algún inconveniente con el producto.

Por otra parte, cada vez se estila más el intercambio de juguetes entre parejas con niños pequeños. Si bien siempre entre amigos y parientes hubo “legados” de juguetes a medida que los bebés crecían y los dejaban de usar, ahora no necesariamente se espera a que el bebé crezca. Esto se debe a que la mayoría de los padres se dio cuenta que a los bebés les llama la atención la novedad, pero pronto se aburren. Por ello, vale la pena ir cambiando mensualmente los juguetes con otras familias, para así poder sorprender más frecuentemente a tu bebé ¡sin terminar en la bancarrota!