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Lavarropas, lavadero o a mano

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Si todavía no te decidiste a hacerlo, este es un excelente momento para volver sobre una decisión que -aunque no lo creas- puede modificar bastante la vida cotidiana con tu bebé: ¿comprar o no un lavarropas?

Seguramente de chiquito no te preocupaste tanto por el lavarropas porque de todas maneras lavabas su ropa a mano. No se ensuciaba tanto, o más bien siempre se trataba de lavar el reflujo de leche. Por otra parte, para la piel delicada de un recién nacido lo más recomendable es el lavado a mano con jabón blanco.

Pero como habrás visto en estos meses, las necesidades de ropita de tu hijo van en aumento. No se trata sólo de que disponga de varios equipitos de acuerdo al tipo de ocasión, sino también -y fundamentalmente- de que necesita estar constantemente provisto de mudas de prendas limpias… porque se ensucia con frecuencia.

Es que desde que tu bebé comenzó a comer sólidos, no hay babero que pueda proteger su ropa o la tuya cuando comienza a querer comer solito. Por otra parte, si empezó a gatear, por más que mantengas el piso lo más limpio posible, su ropa inevitablemente se ensucia.

Tanto si te encargas tú misma como si cuentas con ayuda doméstica y dejas en sus manos la tarea de tener ropa limpia, probablemente estés desperdiciando tiempo (y dinero) precioso. Para darte cuenta, durante una semana toma nota de cuánto tiempo se dedica a lavar la ropa. Al fin de esos días, evalúa cuántas horas se fueron en la tarea, y, si lo hizo tu ayudante doméstica, cotízalas de acuerdo a su retribución económica habitual. Calcula cuánto significa eso a lo largo de un mes.

Si, en cambio, recurres al servicio de lavandería, lleva durante una semana las cuentas de lo que pagas por tener tu ropa limpia, sin olvidar el tiempo extra que puede significar llevar y traer la ropa. Al fin de la semana, haz una cuenta total y calcula el gasto que implica en el mes.

Seguramente las cifras son elevadas, y, si las proyectas a lo largo de doce meses, no darán un número demasiado alejado de lo que cuesta comprar un lavarropas. Compara la proyección de tus gastos con los precios de mercado en una casa de electrodomésticos. Probablemente termine resultando más conveniente para ti y para tu familia disponer de un lavarropas propio.