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La estimulación musical en la primera infancia

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Resulta alentador observar que tanto padres de familia como educadores se han dado cuenta, por fin, de la importancia de la estimulación musical en los primeros años de vida. La estimulación musical, lejos de ser un medio para enseñar conceptos musicales a los niños, constituye una manera amena y divertida de acercar a los más pequeños al maravilloso mundo de la música.

Debemos recordar que todos los niños son musicales. Si un niño tiene una experiencia positiva e interactiva con la música en edad preescolar puede mantener sus aptitudes musicales para toda la vida. Por el contrario, si un niño tiene poca experiencia con la música en la edad temprana puede que sea tarde cuando llegue a los nueve años. La riqueza, variedad y cantidad de la experiencia musical de un niño en la primera infancia influirá en su potencial y musicalidad por el resto de su vida (Levinowtiz, 2003).

Los padres, abuelas, niñeras y familiares que comparten la mayor parte del tiempo con los niños pequeños se constituyen, aún sin saberlo, en sus primeros maestros de música. Por esta razón todos debemos aprender a divertirnos con la música, el canto y el movimiento, y comunicarlo de manera directa y simple a los niños que amamos.

Es necesario que cuidemos del entorno musical de los pequeños y pongamos atención al tipo de música que escuchamos en casa. ¿Qué música escuchamos cuando comemos? ¿Qué nos motiva a hacer esta música?

Para estimular a los bebés por medio de la música es necesario que toda la familia participe en actividades diversas y divertidas con música variada, brindando a los niños la oportunidad de cantar, aplaudir, moverse, bailar y tocar instrumentos de percusión en un ambiente libre de presiones (Feierabend, 2006).

Para estimular a un bebé correcta y continuamente debemos convertir a la música
en un miembro más de nuestra familia. En casa podemos:

  • Cantar mientras lo bañan o cambian de pañal, nombrando las partes de su cuerpo.
  • Jugar con canciones: poner a los niños en las faldas y mover las piernas siguiendo el pulso o ritmo de la música o canción.
  • Poner música que invite a moverse y bailar libremente o en círculos con los niños y niñas en brazos.
  • Escuchar música tranquila mientras el bebé come, y con una canción nombrar lo que va comiendo.
  • Cantar o tararear melodías sencillas, sin decir palabras.
  • Cantar y arrullar al bebé en la noche, acompañándose de una melodía tranquila y suave.
  • Tener un set de instrumentos de percusión o un set de utensilios de cocina, que se usarán en el momento de “hacer música”. Con ellos se acompañará una melodía o música instrumental alegre.
  • Aplaudir con un pulso constante acompañando una canción.

Las actividades musicales deben realizarse de preferencia en el mismo lugar de la casa, a la misma hora del día y deben repetirse varias veces hasta que los bebés entiendan la actividad y aprendan la canción.

Se pueden utilizar canciones infantiles y música previamente escogida de Mozart, Beethoven, “El carnaval de los animales” de Saint-Saënz, “El Cascanueces” de Tchaikovski, entre otras. Además se puede trabajar con música del programa Music Together, la cual es especialmente creada para bebés. En general, podemos escuchar todo tipo de música que nos brinde una sensación confortante y placentera.

Debemos recordar que, así como para los padres su bebé es el más hermoso del mundo, para los bebés no hay voz más hermosa que la de su madre o padre que les cantan con amor.

Por: Evelyn Romero