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Sobre la ciencia del lenguaje

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La ciencia del lenguaje, en resumen, es de dos clases: 1a, el saber de memoria las palabras significativas en un pueblo cualquiera, y el conocimiento de lo que cada una de ellas significa; 2a, el conocimiento de las reglas de estas palabras. Reglas se llaman en cada arte unas proposiciones universales, esto es, generales, que cada una de ellas abarca muchas cosas de las que este arte comprende, hasta llegar a la totalidad de las cosas, objeto de ella, o a su mayor parte. [Estas reglas] son usadas: o para comprender con ellas lo que pertenece a este arte, a fin de que no entre en ella lo que no le pertenece, o quede fuera de ella lo que le es propio; o para probar con ellas (las reglas) lo que no hay seguridad de librarse de caer en error, o, finalmente, para facilitar con ellas el estudio de lo que abarca el arte y su conservación en la memoria. Las cosas individuales, muchas en número, solamente vienen a ser artes, o a estar comprendidas en ellas, en cuanto que se contienen en reglas conservadas en el alma del hombre, según un orden conocido; como, por ejemplo, la escritura, la medicina, la [6] agricultura, el comercio y las demás artes, ya sean prácticas, ya especulativas. Toda proposición es regla en cualquier arte, pues ella se emplea, en cuanto que es regla, para una de las cosas que hemos indicado, o para todas.

Por esta razón los antiguos llamaban reglas a todo instrumento por el que se comprobaba [la verdad] de aquello en lo que es fácil que el sentido haya errado respecto de la cantidad del cuerpo, o de su calidad, &c.; como, por ejemplo, la plomada, el compás, la regla y las balanzas; y llamaban también reglas a los compendios del cálculo y cuadros astronómicos. Los libros compendios que se usan como recordatorios de los libros extensos, son también reglas, puesto que son cosas de pequeño número que abarcan cosas de número más elevado; pero que aprendiéndolas y conservándolas en la memoria, aunque pequeñas en número, hemos aprendido otras de número mayor.

Volviendo ahora a lo que tratábamos, diré que las palabras significativas, en cualquier lengua, son de dos clases: simples y compuestas. Las simples son, por ejemplo, «el blanco, el negro, el hombre, el animal»; compuestas [oraciones] son como si decimos: «el hombre es animal, Amru es blanco». De las simples, unas son nombres propios, como «Zayd, Amru»; y otras significan los géneros y las especies de las cosas como «el hombre, el caballo, el animal, el blanco, el negro». Las simples, que significan los géneros y las especies, pueden ser nombres, verbos y partículas. Los nombres y los verbos tienen como propiedades inherentes la masculinidad y la feminidad [el género] [7] y el singular, dual y plural [el número]; el verbo lleva consigo, especialmente, la idea de tiempo: pretérito, presente y futuro.

La ciencia del lenguaje, en todo pueblo, se divide en siete grandes partes: ciencia de las palabras simples; ciencia de las palabras compuestas [oraciones]; ciencia de las reglas en virtud de las cuales son simples las palabras; regla en virtud de las cuales son compuestas las palabras; reglas de corrección de la escritura; reglas de corrección de la lectura, y reglas de los versos.

La ciencia de las palabras simples significativas abarca el conocimiento de aquello que cualquier palabra simple signifique, ya estas palabras signifiquen los géneros de las cosas y sus especies; su conservación en la memoria; y distinguir cuáles de todas ellas son exclusivas de aquella lengua, cuáles son las tomadas de otra lengua, cuáles las extranjeras a ella, y cuáles las vulgares y usadas por todos. La ciencia de las palabras compuestas [es] el conocimiento de las frases por que se encuentra que han sido compuestas en un pueblo cualquiera las cuales frases son las que han inventado sus oradores y sus poetas y con las que se expresan sus hombres elocuentes de renombre general– y [el conocimiento] de la transmisión oral de estas frases y su conservación en la memoria, sean largas o cortas, medidas o no medidas.

La ciencia de las reglas de las palabras simples trata primeramente del número de letras del alfabeto; del órgano de la voz por el que cada una se emite; de las consonantes y de las que no son consonantes; de [8] las que se combinan entre sí en aquella lengua, y de las que no se combinan; de las menos que se han de combinar para formar una nueva palabra significativa; del mayor número en que se pueden combinar [para formarla]; de las letras regulares, es decir, las que no se cambian en la forma de las palabras cuando a éstas se les unen sus características de dualidad, pluralidad, masculinidad, feminidad, derivación, &c.; de las letras con las que se cambian la palabras, al unirles estas características; de las letras que se contraen con las que se encuentran. Después de esto da reglas de las palabras simples, y distingue entre las formas primeras, que no se derivan de ninguna otra, y las que son derivadas; da las formas de las clases de palabras derivadas, y distingue entre las formas primeras y entre las que son nombres de acción aquellas de las cuales se forma el verbo– y las que no lo son, y [enseña] cómo se han de cambiar los nombres de acción para convertirse en verbos; enseña las clases de formas verbales y lo que hay que hacer con los verbos para que resulten de mandato o de prohibición.

Clasifica los verbos por razón de su cantidad en trilíteros o cuadrilíteros o de más [radicales], duplicados o no duplicados, y por razón de su cualidad en sanos y defectivos; enseña cómo se ordena todo esto en relación a la masculinidad y feminidad [al género] y a la dualidad y pluralidad [número], a las personas de sus verbos y a todos sus tiempos (las personas de los verbos son yo, tú, aquello, él). Y finalmente trata [esta parte de la ciencia del lenguaje] de las palabras [9] de difícil pronunciación, y de lo que se debe hacer para que se cambien y su pronunciación se facilite.

La ciencia de las reglas de las palabras compuestas es de dos clases: una da la regla de los signos con que se componen los pronombres y los verbos; la segunda expone las reglas sobre cuáles sean los modos de la composición y del orden recíproco (?) en aquella lengua. La ciencia de las reglas de los signos [de las palabras] es la que los árabes llaman gramática. Esta enseña: que los signos sólo sirven primero para los nombres, después para los verbos; que unos signos de los nombres están en sus comienzos, como el álif y el lam, el artículo en la lengua árabe, o lo que haga sus veces en los restantes idiomas, y otros signos están en el final de las palabras –los signos finales– que son los llamados letras desinenciales; que los verbos no tienen signos primeros [artículo], sino solamente signos finales; estos signos finales de los nombres y de los verbos son en árabe, por ejemplo, los tanwin, las tres vocales, el socún y cualquiera otra cosa de las que se emplean en la lengua árabe con signos.

Enseña [además la gramática] que hay palabras que no usan en la flexión todos los signos, sino que por el contrario se construyen con uno solo, en todas las formas en las cuales se componen otras palabras; que hay otras que emplean algunos, y otras no los emplean en la flexión; y otras que los emplean todos. Distingue [también la gramática] los signos de los nombres de los signos de los verbos en los nombres que tienen flexión y en todas las formas en que la [10] tienen; y comprende todas las formas en que los nombres se declinan, y las formas en que los verbos se conjugan.
Después enseña en qué forma se une a cada nombre y a cada verbo cada signo; da primeramente, en resumen, cada una de las formas de los nombres singulares declinables, a los que en una forma se les une un signo cualquiera. Hace lo mismo con los nombres femeninos, duales y plurales y con los verbos en singular, en dual y en plural, hasta que completa todas las formas, en las que el verbo se conjuga, con los signos que se les ha marcado. Después trata de los nombres que se declinan en algunos casos, en cuáles se declinan y en cuáles no. Luego se ocupa de los nombres declinables en un solo caso, y en qué caso son declinables.

Por lo que toca a las partículas, de ordinario son todas indeclinables, y algunas lo son con un sólo caso determinado. Otras hay que se declinan con algunos casos. Nota lo siguiente: si estas partículas las componen palabras respecto de las cuales se duda si son partículas, o nombres, o verbos, o se piensa respecto de ellas que algunas tienen forma de nombre y otras tienen forma de verbo, conviene que [la gramática] enseñe cuáles son ordinariamente nombres, y con qué casos se declinan, y cuáles son ordinariamente verbos, y en qué casos se conjugan.

Respecto del modo que da reglas de la composición misma, primero demuestra cómo se componen y ordenan las palabras en aquella lengua, y en cuántos géneros, hasta que se convierten en frases; luego [11] enseña cuáles son el orden y la composición más puros en la lengua de que se trata.

La ciencia de las reglas de la recta escritura distingue primeramente las letras que se escriben en las líneas y cuáles no se escriben en ellas, y luego enseña el método que se ha de seguir en lo que se escribe.

La ciencia de las reglas de la recta lectura enseña el lugar de los puntos; los signos que se ponen junto a las letras, pero que no se escriben en las líneas [tasdid, madda]; los signos por medio de los cuales se distinguen las letras comunes [iguales]; los signos que se ponen a las letras que al encontrarse se contraen, o se apoyan unas en otras; los signos mediante los cuales se forman las sílabas de las frases, distinguiendo entre los signos de las sílabas breves y los signos de las sílabas medias y largas. Enseña [esta parte de la gramática] los signos de sostén (?) de las palabras y frases ordenadas, y de las que se abrevian, y de las que se alargan entre sí.

La ciencia de las reglas de los versos, bajo el respecto que se parece a la ciencia del lenguaje, tiene tres partes: 1a Comprende el compendio de los metros usados en los versos, sean metros simples, o compuestos; además, el compendio de las combinaciones de las letras del alfabeto, de las cuales resulta en cada clase cada metro, que son las llamadas por los árabes pies (asbab y autad) y por los griegos sílabas y pies; y además la explicación de las medidas de las estrofas y los hemistiquios y de la cantidad de letras con que se termina y se completa cada estrofa en cada metro; y, finalmente, distingue entre los metros perfectos y [12] los imperfectos, define cuáles sean más bellos y más dulces al oído.

2a Trata de las terminaciones de las estrofas en cada metro; cuáles tienen una sola terminación y cuáles tienen varias, y entre estas últimas cuál es completa, cuál es aumentada y cuál es disminuida; qué terminaciones tiene una misma letra conservada en todo el poema, y cuáles tienen varias letras conservadas en la casida; y cuál es la mayor cantidad de letras que pueden tener las terminaciones de las estrofas. Se ocupa además en las rimas que tienen varias letras sobre si se puede o no se puede cambiar el lugar de algunas de ellas por otras que se pronuncien en el mismo tiempo [que tengan la misma cantidad], y cuáles son éstas que se pueden permutar por letras de la misma cantidad.

3a Trata de lo que está permitido que hagan los poetas con las palabras [licencias poéticas] y que no debe hacerse en la frase que no es verso.

Este es el conjunto de lo que trata cada parte de la gramática.