Inicio Familia Cada cosa en su lugar

Cada cosa en su lugar

400
Compartir

desordenada1Maricarmen tiene todo sobre el piso. Cada día le ofrece a mamá que va a limpiar su habitación, que nadie más puede hacerlo porque no quiere que invadan su privacidad. Finalmente llegan las vacaciones y se va con su abuelita a la playa por una semana.

Mamá se arma de valor y limpia ese infierno en el que su hija ha convertido la habitación. Recoge todo lo que está esparcido por todo lado, lava la alfombra y las cortinas, limpia los muebles y cuando termina, parece otro lugar. “Maricarmen va a estar feliz cuando regrese”, piensa la señora. Maricarmen llega a la casa ¿Está feliz? Pues claro que no, empieza por dar alaridos que no son de placer. Se siente traicionada, humillada, su privacidad ha sido invadida. ¿Con qué derecho, piensa ella, le han botado a la basura sus recuerdos, sus cartas, sus papeles, sus recortes y más? Si mamá le hubiera dicho que iba a limpiar su  habitación ella hubiese dado su consentimiento y además recogido primero lo que no quiso que nadie toque. Su habitación es su castillo, no importa cuán pequeño, es lo que le pertenece dentro de la  casa.

Y posiblemente tiene su razón. Claro que mamá tiene razón, la habitación se había convertido en un peligro a la salud familiar.

Esta historia es un buen ejemplo de lo que puede suceder si no se establece una verdadera comunicación con nuestros hijos.

¿Cómo enseñar orden a los hijos?
Si usted como ama de casa es un modelo de orden y limpieza, sus hijos aprenderán a serlo también, pero si mantiene las cosas en desorden sus hijos lo harán también. La limpieza no es una habilidad intuitiva. Nadie nace sabiendo cómo atacar un cuarto desordenado y convertirlo en un lugar lleno de serenidad y perfección. Enseñarles a limpiar y poner en orden las cosas no  será tan difícil, si ellos sienten que están jugando con mamá a la limpieza. Claro que cuando lleguen a la adolescencia se les habrán olvidado las lecciones. Sin embargo, se sorprenderá mucho cuando vea con qué facilidad recuerden lo aprendido si usted logra interesarlos en limpiar sus habitaciones. Es primordial que enseñe a sus hijos a guardar su ropa en los cajones y no permita que la dejen tirada en el piso. Si comenzamos por esta pequeña regla, podemos estar seguros de que la mitad de la batalla ha sido ganada. Es bueno también que aprendan a hacer sus camas, hombres y mujeres. A veces mamá espera que las niñas cumplan más lógicamente con el cometido y termina por aceptar que los varones no lo hagan. Recuerde, ya pasaron los años aquellos en que el cuidado y limpieza de la casa era tarea exclusiva de las mujeres. Aquí, la figura de papá es muy importante, si el ayuda en las tareas domésticas, cuida de sus cosas y mantiene orden, también sus hijos aprenderán de él.

Los chicos más grandes quieren tener sus propios escritorios y cajones con llave para sus pertenencias, permita que así sea. No invada su territorio, pídales que limpien sus cosas, deles el material para hacerlo, ofrezca su ayuda.

Consulte con ellos si va a cambiar algo en la decoración. Permita que sus hijos escojan los colores de la habitación, el tipo de muebles, si fuera posible y déjelos colgar de las paredes sus afiches, fotografías, pinturas u otras cosas que para ellos son importantes aunque a usted le parezcan horribles.

Todo en la vida es una cuestión de negociación y de comunicación, si se pone de acuerdo con sus hijos, establezca las reglas del juego y permita que ellos tengan voto.