El aseo personal (parte 1)

El Aseo en nuestra persona es regla básica de la buena educación, que obliga a ricos y a pobres, y nunca dejaremos de dedicarle el tiempo que sea necesario a esta terea, por grande y urgente que sean los negocios y obligaciones a que estemos, consagrados. Para comenzar, digamos que nunca debemos entrar en la cama sin asearnos.

El baño completo del cuerpo y la limpieza de la boca son hábitos recomendables para antes de entregarnos al sueño, que así se hace más responsable.

Para los colegiales y las personas que trabajan, esta costumbre nocturna tiene la ventaja de que ahorra tiempo en la tolette matinal y permite extender y permite extender aunque sea por algunos minutos, el agradable sueño de la mañana; pero los que no practican el baño y la limpieza oral en las horas de la noche, deberán hacer ambas cosas, indefectiblemente, en las de la mañana, a penas salgan de la cama, comenzando por la limpieza de la boca, que debe repetirse por la mañana aun que se haya practicado por la noche.

El baño diario y general, con jabón, de todo el cuerpo, es una práctica esencial para la conservación de la salud y para evitar o mitigar los malos olores que el cuerpo humano suele generalmente emitir, así como para obtener esa grata sensación de frescura que estimula la alegría de vivir y que sólo el agua y la limpieza suelen comunicar.

Muchas personas creen que basta con bañarse el cuerpo una sola vez a la semana par a cumplir con las leyes del aseo, pero en los países cálidos, o en los templos, durante la estación del verano, tal práctica es insuficiente y tiene además la desventaja de de que no hace hábito rutinario, como sí ocurre con el baño cotidiano, con lo que muchas veces se pasan no una, sino varias semanas sin que el cuerpo reciba los beneficios higiénicos de una limpieza en general.

En esta manera es mucho, por cierto lo que la humanidad ha progresado desde los tiempos famosos en que se pensaba que “la cáscara guarda al palo”, o sea que se creía que el baño era perjudicial para la salud; pero aunque todavía falta bastante para llegar a la perfección, en los tiempos modernos sabemos bien que la limpieza, la higiene y aún la asepsia, son las claves de la buena salud.

En muchos países perdura el hábito, que se considera más placentero, de bañarse en tinas o bañeras, doce se sumerge el cuerpo, casi totalmente, para allí jabonarse y friccionarlo; pero nosotros consideramos que desde el punto de vista higiénico la ducha es muy superior y más recomendable, no solo por sencillez y menor costo de instalación, sino porque este es el único modo como nuestro cuerpo no vuelve a tener contacto con la misma impureza que con el baño se pretende eliminar.

Las tinas o bañeras exigen a su vez, una limpieza perfecta, si queremos que nuestro baño en ellas sea de verdad saludable; y como, por otra parte, es imposible que en cada casa haya una tina para cada persona, resulta fácil comprender que este género de baño es poco o nada higiénico. Y ni qué hablar tenemos del uso de la tina o bañera en los hoteles y lugares públicos, donde lo más probable es que en vez de elemento para la limpieza y la higiene personal, ellas no sean más que difusoras de enfermedades contagiosas, en ocasiones graves.

No debe olvidarse el cuidado y limpieza de las orejas y de los oídos, que como pocas partes del cuerpo, y a causa de su formación irregular, están sujetos a la acumulación de polvo y otras materias, entre las cuales la cera que el oído medio exuda normalmente a modo de defensa para lo dicho órgano.

Las gárgaras; la limpieza escrupulosa de la dentadura, incluyendo las encías, que deben friccionarse enérgicamente con el cepillo al levantarnos por la mañana, y si es posible cada el cepillo al levantarnos por la mañana, y si es posible cada vez que nos levantemos de la mesa; el cuidado del cabello, que nunca debe aparecer desgreñado, sino peinado correctamente, son asimismo hábitos básicos de toda persona bien educada que desea mantenerse en salud y disponerse a sus actividades diarias bien presentada ante los demás.

Hay que lavarse las manos varias veces durante el día y en particular antes y después de cada comida, así como cada vez que tengamos motivos para sospechar que hemos tocado objeto alguno capaz de trasmitir enfermedades.

Popularity: 2%

Related posts:

  1. El Aseo personal (2da parte)
  2. El aseo personal (3ra parte)

Speak Your Mind

*