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Motive la independencia en sus hijos

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La madre de Pedrito, un niño de seis años, comenta que desde el instante mismo de su nacimiento hizo lo posible por aprender todo y no quedar rezagado frente a lo que sus hermanos mayores realizaban. Su determinación era admirable, pues quería aprender muchas cosas por su cuenta con una mínima ayuda de su madre. Sin embargo, al llegar a los seis años su independencia parecía haber iniciado un retroceso. De pronto, Pedrito quería que lo ayudaran en todo, desde vestirse hasta comer solo. Su madre pensó en un comienzo que seguramente sería algo pasajero, que desaparecería de repente como apareció. Pero luego de dos meses de demandas cada vez mayores de ayuda con las tareas regulares, que antes las realizaba sin problema alguno, la madre del niño decidió consultar al pediatra.

Según los especialistas, los niños a esta edad suelen desear hacer todo por su cuenta y sin ayuda; sin embargo, la verdad es que no siempre son capaces de ello, lo cual les causa gran frustración. Los pequeños de 5 y 6 años experimentan a esta edad muchas cosas por primera ocasión (ir a la escuela y todas las responsabilidades y expectativas que vienen con ello). Estos cambios, junto a darse cuenta de que la vida no es solamente pasar el tiempo jugando, puede causar trastornos de ajuste frente a las nuevas circunstancias. El retroceder al comportamiento pasado, hacerse más pequeños frente a los adultos es su manera de enfrentar estos cambios y es una forma muy común de conseguir más tiempo y atención de sus padres, al fin y al cabo ellos saben que eso funcionó muy bien cuando eran más pequeños.

Por este motivo, los expertos aconsejan que antes de recriminar a los niños por su actitud y tildarlos de ociosos o, peor todavía, de molestosos, es imprescindible reflexionar sobre lo que les está causando esta ansiedad.

Pudiere ser algo sumamente obvio y comprensible, como el tener que adaptarse a la llegada de un nuevo hermanito o hermanita, el iniciar el preescolar o la escuela o el enfrentar la enfermedad de algún miembro de la familia. Así mismo es muy frecuente que la razón por la que los niños incrementan su dependencia sea la dificultad que pueden encontrar en hacer amiguitos en la escuela.

¿Qué hacer frente a esto?
En la mayoría de los casos este comportamiento de regresión de la independencia es una manera de demostrar que duele crecer y lo que estos niños necesitan es sentir la seguridad de que sus padres están todavía allí, junto a ellos, para cuidarlos.

¿Cómo lograr que su niño o niña vuelva a actuar con independencia? La mejor forma es ayudándole a confiar nuevamente en sus habilidades para hacer las cosas independientemente. La siguientes estrategias han tenido excelentes resultados:

Divide y reinarás
En lugar de hacerse cargo inmediatamente de la tarea o rehusarse a hacerla por ellos, los especialistas recomiendan que se comparta la misma. Por ejemplo, si su niño o niña no quiere atarse los cordones de sus zapatos, dígale que usted le ayudará con el cordón del zapato izquierdo y que él o ella deberá encargarse del derecho o que si guarda sus juguetes usted le ayudará a poner en orden sus cuentos y cuadernos.

Si de todas maneras encuentra resistencia por parte de su hijo o hija, no se oponga más, pero hágale saber que esto no puede convertirse en un hábito, que usted le ayudará en esta ocasión pero que al día siguiente tendrá que hacerlo solo o sola.

Ofrezca un curso para refrescar la memoria
Es posible que su niño o niña se sienta inseguro/a en algún aspecto de la tarea que debe hacer pero no quiera admitirlo. Deje que mantenga su dignidad, para ello repase cada paso con él o ella. Por ejemplo, si tiene temor a colocarse los zapatos en el pie equivocado, enséñele que el arco de cada pie debe ir acorde al del zapato y repita la operación algunas veces para que no se le olvide.

Haga un compromiso
Si le parece que lo que está sucediendo con el comportamiento de su hijo o su hija es producto de su deseo de que usted le dé más tiempo y atención, sustituya una actividad diferente por la que el niño o la niña quiere que usted haga. Por ejemplo, si quiere que le dé de comer en la boca y no quiere tomar los cubiertos para comer solo/a, dígale que si termina pronto de comer (solo/sola) usted podrá leerle el cuento que tanto le gusta.

De esta manera usted hará que cumpla con su tarea pero al mismo tiempo le estará ofreciendo ese tiempo y esa atención que el niño o la niña está solicitando.

Levante su autoestima
Algunas veces lo que el niño o la niña quiere es tan solo un reconocimiento y un apoyo. Déjele saber que usted está segura de que puede hacerlo y apóyelo/a pero no haga el trabajo por él o ella. Refuerce su autoconfianza felicitándolo/a porque lo ha hecho muy bien, esto tiene un gran poder.

Conozca bien a su niño o niña
Si el llevarle la contraria o el querer mantener una dependencia fuera de lugar se convierte en el comportamiento regular de su hijo o hija, analice y considere su temperamento. Quizás no responde bien a presiones u órdenes demasiado rígidas o tal vez es el tipo de persona que siempre necesita sentirse en control. Según los expertos muchos niños a esta edad no quieren intentar algo nuevo hasta que se sienten seguros de que pueden hacerlo bien o puede también darse el caso de que algunos niños simplemente sean obstinados.

En todo caso, lo más conveniente es demostrarles comprensión y decirles que sabemos que ciertas tareas son difíciles a su edad, intentando nuevamente explicarles cómo hacerlo y ayudarles para que lo logren. Lo más importante es tener paciencia y saber apreciar los esfuerzos de los pequeños.

El enfrentarlos de manera rígida o el castigarlos solamente empeorará las cosas.

Los obstinados
Lourdes recuerda que cuando su pequeña Nicole tenía seis años, adoraba compartir las tareas de la casa, especialmente el poner la mesa; sin embargo por razones desconocidas por Lourdes, llegó un día en que no lo quiso hacer, Lourdes apeló a todos las frases por ella conocidas y logró convencerla, Nicole cogió el primer plato lo llevó a la mesa y ahí delante de todos lo lanzó al suelo, su única respuesta fue, mami no me obligues no me gusta, si lo hago lo haré yo sola sin que me obligues, se dio media vuelta y siguió jugando. Lourdes quedó atónita ante ese comportamiento sin atinar qué hacer.

Cuando un niño o una niña obstinado/a finalmente decide cooperar, asegúrese de demostrarle lo feliz y satisfecha que usted está por su actitud. Esto será un gran estímulo para su hijo o su hija y abrirá la puerta de la confianza y la seguridad, elementos básicos para la independencia.