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Padres de familia: aliados estratégicos de la escuela

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El inicio de un ciclo escolar es siempre la mejor oportunidad para plantear estrategias concretas que nos permitan mejorar la práctica docente. Muchas veces estas estrategias están directamente relacionadas con nuestro trabajo, con los estudiantes, o con las actividades dentro de los centros educativos. Sin embargo, cada vez dejamos de planificar más el trabajo y las actividades con los padres de familia.

padres y hijos escolaresCelestín Freinet (1969) sostenía que los padres de familia son parte fundamental de la educación formal de sus hijos, y que son los maestros los responsables de ayudarlos a ser miembros activos de esta labor. Como docentes debemos tener claro que no podemos simplemente asumir que los padres de familia están muy ocupados, que no les agrada apoyarnos, y que por ello no hay mucho que hacer al respecto.

Todo lo contrario: es nuestra obligación como profeso- res orientar y crear los espacios de comunicación adecuados y las diferentes instancias en que los padres pueden ser nuestros aliados estratégicos. A continuación detallamos varias áreas en las que los profesores podemos trabajar en conjunto con los padres para lograr mejores resultados en la educación de nuestros niños y jóvenes.

Hace poco mientras esperaba el autobús del recorrido con mis hijos, vi a uno de los niños del condominio que venía corriendo. Creía estar un tanto atrasado para tomar su bus; cuando llegó y nos vio supo que todavía tenía unos minutos. En sus manos traía un envase de cartón con un jugo artificial, tan lleno de colorante que sus dientes se veían rojos cuando sonreía. Le pregunté que por qué tomaba esos dulces tan temprano, que podría dolerle la barriga, y su respuesta fue: “Es mi desayuno”. Este “desayuno” lleno de azúcar, químicos y carente de todos los nutrientes que requiere un niño que va a estudiar de 7 a 8 horas, tiene incidencia directa en su rendimiento escolar. Somos los profesores los responsables de explicar a los padres de familia que un desayuno adecuado es la base de un buen inicio para que los niños aprovechen sus jornadas escolares. Ingerir proteínas, carbohidratos, vitaminas es vital no solo para el desarrollo corporal, sino también para el desarrollo intelectual (Restak, 2009). De nada servirán los mejores recursos didácticos, ni la mejor planificación académica si el niño no está apoyado desde la parte nutricional para aprender.

Lo mismo ocurre con otros aspectos, como el tiempo de dormir. La mayoría de padres considera que el sueño es importante para descansar, recuperar energías y crecer. Lo que la mayoría desconoce es que el sueño es vital para la consolidación de la memoria; si un niño no duerme de manera adecuada, si pasa mala noche, simplemente su memoria no podrá almacenar adecuadamente todo lo que ha aprendido en el transcurso del día (Aamot & Wang, 2008).

¡Y ni qué hablar del área emocional! Debemos evidenciar a los padres de familia que si discuten, pelean o peor, si se agreden física o sicológicamente frente a sus hijos, esto los afecta por la descarga hormonal y el estrés que sufren (Immordino-Yang & Faeth, 2010). Y no es solo en el momento en que esto ocurre, sino que los niños quedan afectados, lo cual incidirá obviamente en su rendimiento escolar.

Con la guía adecuada de un buen profesor, los padres de familia pueden ser aliados estratégicos. Lo primero es que el profesor cree buenos espacios de comunicación, informe el por qué de sus pedidos a los padres, y logre de ese modo un trabajo mancomunado. No es lo mismo decirles “no dejen que los niños vean mucha televisión” a decirles “de acuerdo a varios estudios realizados por universidades, los niños que ven de dos a tres horas diarias de televisión van perdiendo habilidades y destrezas de tipo intelectual como por ejemplo su tiempo de concentración, su atención, su capacidad de retención, entre otras” (Murkoff, 1996).

Una recomendación bien argumentada no solo hará que los padres trabajen con los profesores en la formación de buenas rutinas y hábitos, sino que confíen en el profesor para desde el hogar puedan mantener reglas similares que apoyen una buena formación tanto humana como académica. Empecemos este año lectivo ofreciendo a los padres guías claras sobre crianza para lograr el potencial de aprendizaje en sus hijos.

Por: Nancy Crespo – USFQ