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¿Sufre su hijo de desobediencia crónica?

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malcriadaDe vez en cuando es normal que un niño actúe de manera irresponsable, sea excesivamente dependiente o no cumpla con ciertas reglas de etiqueta necesarias para vivir en sociedad. Lo que los padres necesitan hacer es detectar a qué se debe tal o cual actitud o comportamiento de los hijos y comprender las razones que los llevan hacia eso. Por regla general el niño que es desobediente lo único que está buscando es mayor atención y que se establezcan de parte de sus mayores límites más claros o consecuencias.

Se debe también tener en cuenta que el mal comportamiento casi siempre es un asunto circunstancial. Lo que es apropiado en casa podría no funcionar en un lugar público, como por ejemplo un restaurante y lo que los niños hacen en la escuela no siempre es aceptado en casa. Por eso es tan importante enseñar a los chicos a comprender lo que es apropiado para cada lugar y cada momento. Este es el verdadero sentido de la educación, tendiente a desarrollar una obediencia saludable. Es necesario además que los padres enfoquen las cosas de manera pausada y concreta. Si su hijo trajo a casa un lápiz u otra cosa que tomó de un compañero, no piense que en el futuro se va a convertir en ladrón. Los niños cometen travesuras, se comportan inadecuadamente, pero esto no significa que su futuro sea negro.

Los niños pasan por etapas y esas etapas suelen pasar tan rápido como su crecimiento. Claro que esto no quiere decir que se descuide en ningún momento y no se preste atención al comportamiento de los hijos. Todo lo contrario, son los padres los primeros en detectar cualquier síntoma negativo que debe ser enfrentado y tratado de inmediato, solo así se evitará la llamada “desobediencia crónica” que sí puede llevar a consecuencias graves en un futuro.

Si los padres sienten que algo así está sucediendo y que sus hijos pueden terminar convirtiéndose en desobedientes crónicos, es necesario enfrentar la situación directamente. Habrá que evaluar la relación con los hijos y cuánto sabemos de lo que están haciendo o dejando de hacer tanto en casa como en la escuela.

También deberemos evaluar nuestro propio comportamiento como padres ¿estamos dando el ejemplo debido para que ellos aprendan a vivir en un ambiente tranquilo o nuestra casa es un campo de pelea, gritos y abusos físicos? Se deben también evaluar las situaciones vividas por los chicos. Los cambios, el estrés, preocupaciones financieras de la familia a causa de la pérdida de empleo de uno de los padres o quizás de una enfermedad o accidente.

Un instructivo ideal para enfrentar el problema
Una vez que se ha evaluado la situación, ha llegado el momento de conversar con los hijos, para ello se debe:

Ser honesto . Dígale lo mucho que le perturba su comportamiento y que siente que está pasando por momentos difíciles, que usted quisiera saber cuál es la causa de su actitud para poder ayudarle a encontrar una solución.

Ser directo . Si la vida en el hogar es dura, especialmente más dura de lo usual, converse con sus hijos al respecto intentando explicarles lo que sucede y cómo todos los miembros de la familia pueden colaborar para que las cosas mejoren.

No juzgar a priori . Pregunte a sus hijos sobre su vida en la escuela y escuche lo que le tengan que decir. Brinde confianza siempre, pudiera ser que el problema se origine en la escuela porque hay alguna situación difícil con los maestros o los compañeros.

Saber oír . Escuche siempre con detenimiento lo que tengan que decir sus hijos. Hágales saber que usted siempre será un aliado y no un enemigo.

Buscar apoyo .  Si fuera necesario, busque ayuda profesional de expertos.